"Ay, no sé", dijo, y se volvió hacia Rímini y miró su helado. "¿Vos que pediste?". "Limón", dijo Rímini. "¿Limón solo?", dijo ella, lamiendo el costado de la ladera que Rímini se reservaba para más tarde. "Si". "Cierto que eras aburrido para los helados", dijo ella, y volvió a girar hacia el empleado y dijo: "Limón, limón solo, por favor".
El Pasado, Alan Pauls.
jueves, 22 de mayo de 2008
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