martes, 23 de septiembre de 2008

Blanco sobre negro

A quien corresponda es uno de los pocos libros que se atreve a esbozar una crítica del accionar de la resistencia armada durante la dictadura en nuestro país desde dentro de una de las organizaciones, en este caso Montoneros.

Con muchos puntos de contacto con la realidad, la novela del autor de La Voluntad, Larga distancia y Boquita, entre otros, pone blanco sobre negro un interesante abanico de posiciones críticas con respecto al accionar de la resistencia durante la dictadura. Guiños tales como el ministro ex Montonero o un capellán militar son los “ganchos” para contar los avatares de Carlos (o Gallego o Colorado), quien luego de un prolongado y autoimpuesto luto se dispone a averiguar qué pasó con su mujer, quien está desaparecida y que al momento de ser chupada se encontraba supuestamente embarazada. Como si fuera poco, Carlos (o Gallego o Colorado) debe enfrentar el cuestionamiento de la Generación X, para quienes dejar la vida (o quitarla) por una idea es algo que no está dentro de su cosmovisión.

Al final, lejos de cerrar la historia, invita a repensar un pasado (tan de moda desde de el inicio de los tiempos K) que recién ahora está siendo puesto bajo la lupa. La riqueza del texto y la versatilidad de Caparrós son el toque distintivo de esta novela que, paradójicamente, se encuentra dentro del sesentismo que critica.

(Publicado en Letreros, pasquín literario)


miércoles, 17 de septiembre de 2008

Hacerse cargo

"Que ahora les da un poco de verguenza haber sido violentos, porque no tienen más remedio que decir que la violencia es mala -la corrección política, el aire de los tiempos-, entonces se inventan la idea de que los violentos eran los otros. Es fácil decir que la violencia no sirve cuando no querés nada: se puede pedir pacíficamente al Estado un aumento de cien pesos para las maestras; no se puede pedir pacíficamente al dueño de diez mil hectáreas que las reparta entre diez mil personas. Si lo que querés es gobernar para ricos, es obvio que la violencia no entra de ninguna manera, que las violencias que puede haber te pueden jugar en contra. Pero si alguna vez algun sector, alguien, intenta cambiar en serio este mundo de ricos ¿no lo van a atacar con toda la violencia que los ricos tengan a su disposición -con toda la violencia? Entonces, ¿los que intenten esos cambios no tendrán que buscar otra forma de defenderse contra esa violencia -una forma que sea violenta?

-O si quieren que se los diga de otra forma: ningún cambio ocurrió nunca sin violencias. Piensen en la revolución francesa, en la independencia de las colonias americanas, en el fin del nazismo, en lo que quieran. Podemos renunciar a la violencia -sería genial poder renunciar a la violencia-, pero padece que la condición consiste en renunciar a esperar cualquier cambio real. Es una opción, y parece que ustedes la tomaron.

-¿Quién es ustedes, Colorado? ¿A quiénes les estás hablando?"

A quien corresponda, Martín Caparrós.